Como mejorar la concentración de un tenista


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El entrenador puede tener un papel vital en el desarrollo y mejora de la habilidad de concentración del jugador en la cancha.
Aunque un programa específico para alcanzar estos objetivos ha de ser individualizado, el entrenador puede adoptar distintos enfoques que se presentan a continuación:
1. Identificar los elementos relevantes

El entrenador puede ayudar al jugador a identificar (o revisar) elementos o indicios claves para lo que está haciendo (p.ej. Estímulos directamente relacionados con el proceso del rendimiento) y los momentos del partido en los que el jugador ha de atender a estos indicios. Por ejemplo, la forma en que el contrario se aproxima a la pelota y el movimiento de la raqueta puede indicarle al jugador mucho sobre el golpe que puede venirle. Es importante que el entrenador le explique al jugador que este ha de cambiar constantemente el foco atencional durante el partido. Esto se comprende mejor describiendo las exigencias atencionales cuando se juega un punto– la atención del jugador ha de cambiar constantemente de una perspectiva amplia, evaluando todos los factores que influyen en el tipo de golpe que se espera, y rápidamente estrecharla atención para centrarla en la pelota.


2. Establecer objetivos

Un jugador se concentrará mejor si está motivado para rendir al máximo. El entrenador puede ayudarle a fijar objetivos específicos que se ‘aparcan’ en su subconsciente cuando ha de centrarse en los requisitos necesarios para cumplirlos.
Un ejemplo de objetivo específico es que un jugador intente ganar su próximo partido sin ceder un set.

3. Disfrutar del tenis

El entrenador debe saber que es más fácil concentrarse en algo que es divertido. El reto para el entrenador es, por tanto, asegurarse de que el tenis sea divertido. Para ello, es importante que el entrenador relativice la importancia de la competición, la victoria y la derrota. Obviamente, la esencia de la competición es rendir al máximo de las posibilidades dentro de un proceso continuo de mejora.


4. Prestar atención a la forma física

Como la pérdida de concentración puede deberse a la falta de forma física, el entrenador ha de tener en cuenta el nivel físico del jugador. Para ello es importante que el entrenador trabaje con el jugador para asegurarse de que la forma física de este está, como mínimo, equilibrada frente a las exigencias de la competición.

5. Entrenar la técnica

La concentración de un jugador durante un partido puede verse afectada negativamente por su preocupación sobre como realizar los golpes o sujetar la raqueta en determinados golpes. Pero ¡los partidos no son los mejores momentos para fijarse en la técnica! El objetivo del entrenador ha de ser trabajar la técnica del jugador hasta el punto que este pueda olvidarse de la mecánica de la ejecución de los golpes y centrarse en lo que está pasando en el partido.

6. Desarrollar estrategias para los partidos

Antes de competir un jugador necesita tener una estrategia que le permita:
 (a)disponer de planes para jugar puntos importantes y el partido en sí, y 
(b) superar de forma eficiente las distracciones (p.ej. fallos del árbitro, viento, apoyo del público al rival). El entrenador puede proporcionar una ayuda muy valiosa en este proceso ‘analizando’ al contrario y sabiendo los puntos fuertes y débiles de su jugador. El
entrenador también puede aconsejar al jugador sobre como afrontar las distracciones de la mejor forma posible.
Por ejemplo, un jugador puede mejorar su reacción ante las distracciones entre puntos mediante la adopción de una serie de rituales, como arreglar las cuerdas de su raqueta.


7. Pensar en jugar un solo punto a la vez

La concentración puede mejorarse muchísimo si el entrenador logra que su jugador aprenda a pensar en jugar un punto cada vez. Preocuparse de puntos fallados o pensar en el punto que vendrá es el punto flojo de muchos jugadores. El entrenador ha de intentar que su jugador piense que cada punto ha de jugarse lo mejor que se pueda, independientemente del resultado.

8. Seguir una rutina antes del partido

Muchos de los mejores jugadores llevan a cabo un ritual de calentamiento que les ayuda a focalizar su mente antes del partido. Por ejemplo, algunos jugadores comen una comida determinada dos horas antes del calentamiento para el partido. La idea es que la rutina actúe como detonante de los requisitos del partido. El entrenador puede trabajar con el jugador para que este utilice una rutina que se adapte específicamente a sus necesidades.


9. Seguir una rutina durante el partido

Igual que con la rutina pre-partido, la rutina durante el partido puede hacer que el jugador se centre en lo que ha de hacer o vuelva a centrarse, si ha perdido la concentración. Una rutina puede ser bastante simple o contemplar distintas actividades. Por ejemplo, una rutina simple antes de sacar es botar la pelota varias veces. Una rutina más compleja es que el jugador respire hondo varias veces, se fije en una diana en el cuadro de servicio correspondiente, se centre en su posición y finalmente, se fije en la elevación de la pelota. El entrenador puede trabajar con el jugador para que este adopte las rutinas apropiadas que tenga que utilizar en los momentos pertinentes del partido.

10. Fijarse en las emociones

La ansiedad y la tensión pueden hacer que el jugador pierda su concentración durante un partido dispersando la atención hacia los continuos latidos del corazón, las manos sudorosas o la respiración entrecortada. Para minimizar esta situación, el entrenador puede trabajar con el jugador para ayudarle a identificar su estado emocional óptimo (p.ej. relajado o excitad)o y las formas de alcanzarlo o
mantenerlo bajo presión. Por ejemplo, si un jugador necesita ‘activarse’ para rendir bien, el entrenador puede recomendarle que escuche música con ritmo antes del partido y ‘salte sobre el mismo sitio’ antes de recibir el servicio.

11. Utilizar palabras clave

Una forma útil de mantener el foco de atención o re-focalizar cuando se ha perdido la concentración es que el jugador utilice palabras o frases clave. El entrenador puede ayudar al jugador a escoger algunas frases o palabras tales como (i.e. “pega adelante’, “muévete”, “ataca”, “juega a las líneas”).

12. Simular las condiciones de partido

El entrenador puede programar sesiones de entrenamiento para simular elementos que rompan la concentración del jugador.
Por ejemplo, si el jugador está preocupado porque va a jugar en Melbourne Park, el entrenador puede programar que una sesión de entrenamiento se realice en ese lugar. La idea es que el entrenador recree las condiciones que puedan producir una pérdida o falta de concentración para ‘aclimatar’ al jugador a los factores potenciales de distracción.

13. Entrenar la concentración

El entrenador puede incluir ejercicios para el entrenamiento de la concentración en sus sesiones de entrenamiento. Muchas de las ideas ya citadas pueden integrarse fácilmente en la estructura de sesiones del entrenador. Por ejemplo, si el entrenador reconoce que el jugador está rígido, en lugar de decirle al jugador:“simplemente relájate”, el entrenador puede decirle que haga algo específico como. “inhala … exhala”. Al darle al jugador un ejercicio específico, podrá relajarse más fácilmente y, además, habrá aprendido una técnica para utilizarla de nuevo en otra situación similar.

Conclusión
Este artículo presenta algunas ideas
sobre el papel que el entrenador puede
tener en el desarrollo y mejora de una
concentración efectiva en situaciones
competitivas. Obviamente hay muchas
opciones disponibles para lograr este
objetivo, pero el objetivo de todas ellas es
dirigir o redirigir la atención del jugador a
los aspectos relevantes de lo que ha de
hacer. La próxima vez que el entrenador se
vea tentado a decirle:“concéntrate”, es
mejor que piense un poco y
diga:“concéntrate en…”. Al hacerlo el
entrenador proporcionará estrategias
específicas, que el jugador podrá aplicar
para jugar lo mejor posible.

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